Vivimos en un mundo sumergido en un mar de competencias, de retos, de obsesiones, de fracasos, de logros, de rabia e incluso dolor.
No hay nadie en este sucio planeta que no tenga en su boca la palabra competir seguido del verbo ganar.
Estudiar cada dia para poder sacar mas nota que Fulanito o quedarme media hora despues de entreno para ganar a Menganito. Correr por una calle para llegar antes que tu amigo, que dijo que por el otro lado se llegaria antes al restaurante.
Subir corriendo las escaleras para llegar antes que el, que cogio el ascensor.
Todo un mundo de valores compartidos y aprendidos por familiares, padres o amigos.
¿Pero es esto lícito?
Creo que la competencia en su justa medida puede ser favorable para cualquiera pero cuando se excede se vuelve completamente en contra.
Sinceramente dejar de mirar a los demas, deja de pensar aquel es mejor..., aquel es peor..., yo soy mas bueno que... o quiero ser mas bueno que...y por una vez en la vida mirate a ti mismo.
¿Eres mejor que tu mismo?
Es hora de dejar las rivalidades aparcadas en el parquing de minusvalidos y empezar a competir con el verdadero rival de nuestra vida, nosotros mismos.
Hay que empezar a luchar dia tras dia para sacar mejor nota que en el ultimo examen, para aprender aquella entrada que te era imposible de realizar, aprender a escalar aquella montaña vertiginosa hasta llegar a la cima, una cima que no se llega superando a los demas, sino superandose a si mismo.
No hay nadie en este sucio planeta que no tenga en su boca la palabra competir seguido del verbo ganar.
Estudiar cada dia para poder sacar mas nota que Fulanito o quedarme media hora despues de entreno para ganar a Menganito. Correr por una calle para llegar antes que tu amigo, que dijo que por el otro lado se llegaria antes al restaurante.
Subir corriendo las escaleras para llegar antes que el, que cogio el ascensor.
Todo un mundo de valores compartidos y aprendidos por familiares, padres o amigos.
¿Pero es esto lícito?
Creo que la competencia en su justa medida puede ser favorable para cualquiera pero cuando se excede se vuelve completamente en contra.
Sinceramente dejar de mirar a los demas, deja de pensar aquel es mejor..., aquel es peor..., yo soy mas bueno que... o quiero ser mas bueno que...y por una vez en la vida mirate a ti mismo.
¿Eres mejor que tu mismo?
Es hora de dejar las rivalidades aparcadas en el parquing de minusvalidos y empezar a competir con el verdadero rival de nuestra vida, nosotros mismos.
Hay que empezar a luchar dia tras dia para sacar mejor nota que en el ultimo examen, para aprender aquella entrada que te era imposible de realizar, aprender a escalar aquella montaña vertiginosa hasta llegar a la cima, una cima que no se llega superando a los demas, sino superandose a si mismo.
Aitor Iglesias